En esa época la gente del interior del país
compraba sus mercaderías en los comercios que estaban alrededor
de la plaza mayor, también a las afueras de la ciudad se encontraban
las pulperías de campo donde la gente se acercaba para comprar
sus provisiones, jugar a las cartas, a la taba, tomar unos ricos mates
o beber aguardiente. Allí también se podía comprar
alimentos, ropas, tejidos y productos hechos en la colonia. Era posible
conseguir objetos europeos comprados de contrabando a algún
barco inglés que se acercaba a la costa.
En la colonia desde muy temprano se podían escuchar a los vendedores
ambulantes que recorrían la ciudad ofreciendo sus productos:
velas, escobas, agua, leche, plumeros, etc. Además de ir y
venir por las callecitas de tierra por la mañana temprano se
establecían en la Recova de la Plaza Mayor.
Cada vendedor ambulante tenía su pregón anunciando sus
productos.
El aguatero traía el agua bien fresquita desde el Río
de la Plata, la repartía en las casas por la mañana
temprano y por las tardes. El primer aljibe de la ciudad fue
construido en la casa de la familia Basavilbaso quienes eran
envidiados por sus vecinos ya que ellos tenían agua fresca
en cualquier momento del día, muy pocas casas tenían
aljibe porque la construcción de este era muy costosa.