Cuando Jesús predicaba, toda la gente lo seguía para escuchar las lindas historias que él contaba.
Un día se encontraban en una montaña y Jesús comenzó a contar historias de animales, de niños, y acerca de cómo sería la Tierra Nueva.
La gente escuchaba con mucha atención sin darse cuenta que las
horas pasaban y se hacía cada vez más tarde.
Nadie había almorzado, y allí en la montaña no
había ningún lugar donde ir a comprar algo para comer.
Cuando se acercaba la noche todos comenzaron a tener mucha hambre. Entonces Jesús les pidió a sus discípulos que siempre estaban con él, que les dieran de comer a todas estas personas. ¡Pero eran más de 5000! No tenían comida ni dinero para alimentar a tanta gente.
De pronto un niño se acercó a los discípulos, y les contó que tenía 5 pancitos y 2 peces, los quería compartir...
Entonces los discípulos llevaron la comida a Jesús, el luego de dar gracias por estos alimentos comenzó a partir en pedazos los pancitos y los peces, y ¿saben que sucedió? ¡Ocurrió un milagro! Se comenzaron a llenar las canastas de pan y de peces, entonces sus amigos repartieron la comida a toda la gente.
Esta era una comida muy especial, la había hecho Jesús, había tanta que sobró y se pudieron llevar a sus casas y compartir con sus amigos.
Marcos 6:30-44
Lucas 9:10-17
Juan 6: 1-13
Mateo 15:33-38