Los conocimientos matemáticos cobran significado, toman
sentido en
los problemas que permiten resolver. Así, hacer aparecer
las nociones matemáticas como herramientas para resolver
problemas es lo que permitirá a los niños construir
su sentido.
Al hablar de problemas, me refiero a situaciones de juego, a juegos
de cartas, juegos de pistas, de tableros, de comparación
de números, de registro de puntaje, de escritura de números,
de todas aquellas situaciones que impliquen a los niños un
desafío intelectual.
De esta manera construyen un aprendizaje significativo, éste
es un proceso constructivo interno, que se apoya en la acción
del alumno de reorganizar y ampliar el conocimiento previo; se basa
en las redes de significados que posee cada alumno, y la comprensión
(o no) depende de las experiencias.
Considero que para progresar en los aprendizajes numéricos
los niños tienen que enfrentar situaciones que comprometan
cantidades sin necesidad de iniciar el proceso exclusivamente con
actividades "prenuméricas". La función de
estas actividades en la construcción del número, está
lejos de ser evidente, en la medida que la actividad de los niños
queda muy acoplada al contexto en que se ejerce y que las capacidades
de transferencia son muy reducidas.
Estas actividades pueden ser interesantes para el trabajo sobre
el pensamiento lógico de los chicos, pero no deben ser pensadas
como prerrequisito o sustituto de los problemas numéricos.
Es necesario que los niños estén en contacto con los
números, con situaciones en dónde se jueguen cantidades.
Brousseau le da gran importancia a la situación (contexto
específico dónde se adquieren los conocimientos).
Plantea que "...es preciso diseñar situaciones didácticas
que hagan funcionar el saber, a partir de los saberes definidos
culturalmente en los programas escolares. Se apoya en la tesis de
que el sujeto que aprende necesita construir por sí mismo
sus conocimientos mediante un proceso adaptativo (Piaget, 1975)
similar al que realizaron los productores originales de los conocimientos
que se quiere enseñar." (G. Gálvez, 1997)
Al enfrentar a los alumnos a situaciones problemáticas, pueden
construir un conocimiento contextualizado, ya que "...la situación
proporciona la significación del conocimiento para el alumno,
en la medida que lo convierte en un instrumento de control de los
resultados de su actividad." (G. Gálvez, 1997)