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La maestra jardinera  y la educación musical.

Niños "desafinados" y "desentonados"

La tendencia a desafinar puede ser momentánea o crónica.

Puede existir en determinado registro: en las notas graves o en las agudas. O puede abarcar toda la extensión de la voz aunque esto es más raro.

La desafinación crónica - el cantar no correctamente en la línea melódica pedida – puede tener su causa en el oído o en una falla de la emisión vocal, generalmente en la respiración.
En el primer caso basta a veces colocar al alumno desafinado entre dos buenos cantantes y su oído deficiente puede curarse solo.

Diferente es el tratamiento cuando la desafinación es debida a los defectos de emisión vocal. Su causa puede ser entre otras un espasmo muscular en el momento del canto; se cura sencillamente mediante un total relajamiento de los músculos en el momento de la emisión vocal. Más frecuentemente es la desafinación a causa de una insuficiencia respiratoria; ocurre especialmente en voces fuertes voluminosas. Una voz potente requiere un mayor volumen de aire, de respiración. La curación a esta clase de desafinación esta en los ejercicios respiratorios.

Otra cosa es la desentonación que es una anomalía más grave que la desafinación; pude ser parcial o total. Casi siempre se considera al niño desentonado como un caso perdido.

La buena entonación depende de dos factores: del oído y de la capacidad de realizar, de reproducir mediante la voz, la música oída.

El niño pequeño quizá pueda sustituir en alguna melodía notas por otras sin que tengamos el derecho de hablar ni de la desafinación ni de la desentonación.

La época en que el niño desentonado era rechazado  debe ser terminadas. Los niños desentonados requieren un tratamiento musical diferente.

La musicalidad se manifiesta de diferentes maneras. Existen niños con excelente entonación  y una asombrosa capacidad de retener y reproducir inmediatamente una melodía percibida; poseen lo que puede llamarse sentido melódico. También existe un sentido rítmico: la capacidad de captar ritmos muy complicados y de reproducirlos de inmediato y aún más de reproducir ritmos nuevos. Ambos sentidos no van siempre unidos. Un niño puede poseer el don melódico y carecer de la facultad rítmica y viceversa, puede ser eminentemente rítmico y fallar en la parte melódica.

Muchos niños desentonan por causas que no pueden achacarse ni al oído ni a la voz.

Existen impedimentos psíquicos, por ejemplo: un niño canta con enorme esfuerzo, quizá en el afán de igualar a los compañeros que más se destacan en la clase. Grita por ende endurece los músculos del cuello, pone la cabeza en posición antinatural, etc.

Sus propios nervios en tensión le impiden escuchar las notas propuestas y el canto de los compañeros. Un remedio apropiado es pedirle que cante muy suave con una leve sonrisa con total relajamiento de los músculos.

El maestro debe echar mano a recursos psicológicos, tiene que quitar del niño desentonado la sensación de “ser distinto” de los demás, de  tener  menos condiciones musicales de “no servir” para el canto. Le debe dar confianza en sí mismo, le celebrara el más mínimo éxito.

La correcta entonación se enseña, pero resultará más fácil si se enseña desde pequeño.

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Enviado por:
Paola Lanzani
Gisella Burton

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A continuación aparecen algunas palabras claves relacionadas con este trabajo: música, sonidos, educación musical, canciones, arte, instrumentos, desafinado, desentonado, tono, afinación, entonación.
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