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La maestra jardinera  y la educación musical.

La respiración...

Saber respirar equivale a saber vivir. No es posible sobrestimar la importancia de la respiración. Sin embargo, la mayoría de los hombres y de los maestros desconoce su función vital.
Todos respiramos; pero que distancia entre lo que generalmente hacemos como tal, y lo que significa la respiración verdadera.

Lo que generalmente practicamos es una respiración superficial y deficiente que nunca llega a hacer trabajar nuestros pulmones debidamente. Aprovechemos nuestra educación musical para implantar al mismo tiempo una enseñanza de la correcta respiración. El efecto sobre las voces será sumamente beneficioso.

Se debe comenzar la educación musical con ejercicios respiratorios. Con el niño pequeño se puede iniciar jugando. La respiración tiene dos faces: la inspiración y la espiración. La segunda es la que determina nuestra capacidad retórica y de canto; pero la segunda depende directamente de la primera.

Mayor el caudal del aire que inspiramos, más largas pueden ser las frases que declaramos o cantamos, y mayor el número de matices de que disponemos en la expresión hablada o cantada.

Hemos de enseñar al niño como inspirar sin esfuerzo la mayor cantidad de aire posible; y cómo espirarla con la mayor lentitud y bajo el absoluto control de nuestra voluntad.

La inspiración puede efectuarse tanto por la nariz como por la boca. En los primeros ejercicios se recomienda la inspiración nasal, por varias causas. La inspiración ha de llenar los pulmones que se ensanchan; ha de obrar sobre el diafragma que poco a poco adquiere dureza, resistencia. Se debe evitar que los hombros se levanten; que los músculos de la cara y el cuello se endurezcan, se pongan en tensión; que el vientre se encoja. Por el contrario, ha de permanecer tranquilo todo el cuerpo, sin tensión los músculos nombrados, y el movimiento del vientre ha de ser hacia fuera.

La respiración no debe resultar un esfuerzo, hay que graduarla de acuerdo al físico y a la edad del niño el tiempo que emplea para la inspiración y su fase complementaria, la espiración, han de ajustarse a las posibilidades del niño; el caudal de aire aumenta, por otra parte, muy rápidamente con los ejercicios. Una vez inspirado el aire, lo retenemos un breve instante para preparar la espiración. En ésta creamos, abriendo la boca,   condiciones análogas a las del canto. Para poder controlar el escape de aire se recomienda que los dientes superiores toquen levemente el labio inferior.

Dos consecuencias aparentemente negativas puede tener la iniciación de los ejercicios respiratorios. Estas no se producirán si acostumbramos al niño pequeño a respirar bien; pero si cuando nos ocupamos de jóvenes o adultos que nunca así lo hicieron.

En los primeros dias el diafragma dolerá un poco; son dolores musculares como ocurre cada vez que empezamos hacer funcionar y trabajar a algún músculo de nuestro cuerpo. Tampoco debe inquietarse el alumno cuando las primeras respiraciones profundas le provoquen mareos, esto señala que sólo ahora nuestra respiración empieza a funcionar bien y había sido superficial y deficiente hasta ese momento.
Los efectos benéficos de la respiración honda y correcta se muestran relativamente pronto. Síntomas de fatiga, de desgano desaparecen con rapidez. Aumenta el apetito y el bienestar general. Niños y personas nerviosas aprenden a dominarse.

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Enviado por:
Paola Lanzani
Gisella Burton
Carolina Goldstein

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Palabras claves - Keywords:

A continuación aparecen algunas palabras claves relacionadas con este trabajo: música, sonidos, educación musical, canciones, arte, instrumentos, respiración, aire, coordinación, ejecución, diafragma.
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